Ya han pasado las fechas de la “Paz, Alegría y Felicidad por decreto” las fechas del “tienes que…" Hemos comprado todos esos regalos que “teníamos que comprar” Hemos participado en todas esas comidas y cenas a las que “debíamos ir” en los momentos precisos, con los alimentos y bebidas de “las calidades debidas” y pagando los precios “necesarios” Nos hemos reunido con todas aquellas personas con las que “había que reunirse” y nos hemos deseado todos mucha Paz y Felicidad “como mandan las buenas costumbres” Por supuesto, la mayoría hemos (habéis) comenzado el año tomando las 12 uvas “como manda la tradición” ataviados, posiblemente, con alguna prenda interior roja y siguiendo alguna que otra “Tradición” (superstición) más…
Desde el punto de vista empresarial también hemos dejado atrás, al fin, esas semanas “locas” que tanto descolocan cualquier proyecto y cualquier planificación.
Por supuesto hemos mandado decenas de SMS’s para alegría de las compañías telefónicas que reciben, así, un gustoso aguinaldo, sobre todo con aquellos “tan originales” y “tan graciosos” que ocupan varios mensajes y que no solemos recibir desde más de cuatro o cinco personas diferentes y que, cuando lees, no dejas de preguntarte… ¿felicitación? ¿chiste?... y que uno, que entiende algo de “planificación” “objetivos” “actitudes” y esas cosas, más que alegrarse se le entristece el corazón.
Por supuesto, hemos mandado montones de e-mails (probablemente somos incapaces de saber cuántos ni, con demasiada exactitud, a quién)
A mí, particularmente, me ha sorprendido la cantidad de e-mails “equivocados” que he recibido, unos iban destinados a un tal “undisclosed-recipient” (del que hablaremos en alguna otra entrada en el futuro) otros, curiosamente, a la misma persona que me lo enviaba (¿Por qué algunos se empeñan en felicitarse a sí mismos?) y otros a otros nombres variopintos tales como mail-list y similares, sin contar los que me proporcionaban listas tremendas de direcciones, no sé si para, en algún momento de relax, proporcionarme el pasatiempo de tratar de encontrarme en ellas, o por si alguna vez quiero hacer mi propio “mailing”
Yo, debe ser cosa de la edad, me había acostumbrado a recibir aquellos bonitos “christmas” escritos a mano en los que se podía atisbar cierta calidez; incluso esos “christmas” pre-impresos o tarjetas de visita (si, es verdad que andamos todos super-ocupados y con muy poquito tiempo para andar “perdiéndolo” en cada una de tantas personas que tenemos en nuestras agendas) pero al menos transmitían el “calor” de una firma o, incluso, de un mínimo “rayajo” Me hacía cierta ilusión (probablemente vana en muchas ocasiones) pensar que el remitente había pensado en mí al menos unos instantes… Ahora, con las “listas de correo automáticas” ya no hay caso y yo me pregunto… ¿Qué valor real tienen esas felicitaciones “ortopédicas”?
Particularmente tengo una clara dirección de correo (realmente, dos) bien conocidas e identificadas por las personas que realmente piensan en mí, o perdidas en medio de las numerosas “listas de distribución” que recibo de “mis amigos.” No obstante he de reconocer que, en algún momento, evaluaron que yo merecía estar, por algún mérito o con algún determinado propósito, en esas listas, por lo que, por supuesto, no dejo de agradecer “aquel momento de atención individualizada”
Esas son “mis” direcciones de correo personales, las que espero que utilice cada persona que quiere dirigirse, personalmente, a mí, así que, cada vez que he recibido una de esas felicitaciones “equivocadas”, o sea, “de lista de correos”… la he enviado directamente a la papelera de reciclaje sin más. ¡Perdonadme si soy así de grosero y no me solidarizo con “vuestro escaso tiempo”! pero es que he decidido dedicar el mío a aquellas personas que, realmente, piensan en mí como ser individual, como “Diego”, no como una posición más en una lista.
“Fiestas” de “Paz Ortopédica” Montones de reuniones de compromiso que nos repelen y que no tenemos el valor de rechazar, “Felicitaciones Ortopédicas” (de lista de correo) “Atracones por decreto” (que pagamos en la cartera y en el estómago) “Regalos Ortopédicos” (¿Cuántos de los regalos que hemos comprado (si es que realmente los hemos comprado nosotros mismos, y no hemos “hecho el encargo” a alguien) los hemos elegido pensando, de verdad, en su destinatario según aquella vieja receta de “aquello que le encantaría tener pero que probablemente nunca se compraría”?)… Y ahora… ¿qué?
Parece que “ya nos hemos quedado tranquilos” “ya hemos cumplido todos los requisitos que marca la tradición” …¡Ya podemos volver a nuestro día a día!
¡Qué triste!
Y es aquí, en este momento, en el que me dirijo a vosotros, los CEO’s y Directores, los que se supone que sois verdaderos Líderes que tomáis el control… Y donde me toca ponerme “Mi traje de Pepito Grillo” y preguntar…
¿Quién dirige vuestras vidas?
¿Quién decide que “debéis” hacer?
¿Quién decide qué y cuándo “debéis” comprar?
¿Quién decide cuando debéis hacer o asistir a comidas “especiales” y qué “debéis” comer?
¿Quién decide a quién, por qué y “cómo” “felicitar”?
¿Quién decide cómo y con quién he de comenzar el año? (incluso… “cuándo”)
¿Qué grados de proactividad y reactividad tenéis realmente?
¿Qué hemos hecho DE VERDAD estas tres semanas?
Seamos sinceros… ¿qué nota real “hemos sacado” en “Liderazgo"
No, obviamente no tenéis que contestarme, estas reflexiones son sólo para vosotros… ¡Si pensáis que hacéroslas os puede aportar algún valor!
Y es en este punto donde me gustaría haceros reflexionar porque un Líder lo es EN TODO, empezando por la propia vida porque sólo con la paz y la tranquilidad de saber que se controla uno mismo se puede tener la mente necesaria para poder desempeñar eficazmente el trabajo profesional que se espera de vosotros, para poder ser Líderes reales de vuestras organizaciones, de las personas que confían en vosotros para dedicar, al menos, 8 horas diarias de su tiempo (no contaremos transporte y “actividades anexas”) para llevar un salario digno a su casa sintiéndose parte de algo importante, disfrutando de su trabajo porque tú sabes hacérselo disfrutar, sintiéndose orgullosos de pertenecer a tu equipo porque saben que piensas en ellos como seres individuales y no como “una posición en una lista” que estás comprometidos con ellos y que eres ese patrón que sabe llevar el timón, dirigir con autoridad (no poder) la nave aún en las tormentas más complicadas.
¿Quién decide cuáles han de ser los objetivos y de qué tipo, marcándolos eficazmente en base a la Visión y los objetivos ESTRATÉGICOS de la Organización y no “en base a las circunstancias”?
¿Quién marca las estrategias y en base a qué?
¿Quién dirige la actividad de los equipos, de las personas, para que sea coherente y sinérgica?
¿Quién va realmente más allá de la manida frase “las personas son el recurso más importante de una empresa” y piensa realmente en cada persona de sus equipos para ayudarles a alcanzar el éxito?
¿Quién, cuando habla con esos mandos intermedios que dependen directamente de él, se interesa por “los siguientes escalones” por esas otras personas que están ocupando puestos y desempeñando funciones en los siguientes niveles?
Ahora que han terminado “Las Fiestas” ahora que ha pasado el tiempo de “las felicitaciones obligatorias” o “acostumbradas” quiero hacerte llegar “Mi Felicitación”.
En este año 2010, recién comenzado, quiero recordarte que cada día puede ser fantástico si así lo decides, que cada amenaza puede convertirse en un reto o en una oportunidad si lo miras con la perspectiva adecuada, que el éxito suele estar en salirse de “lo acostumbrado”, que las personas no quieren “pasarlo mal” y si, por el contrario, disfrutar con lo que hacen y colaborar en el éxito de la Organización.
En este año 2010, recién comenzado, quiero desearte que tengas la lucidez necesaria para salirte del camino trillado, para vencer las inercias, para desarrollar todas tus áreas de mejora y ser “alguien especial”, un CEO, Un Director capaz de “encandilar” a su gente y llevarles al éxito.
Como siempre, estoy a tu disposición para compartir cualquier conocimiento o experiencia que tenga y que te pueda ser de valor, y termino recordándote el lema que he decidido poner como base de la Psicagogia Estratégica
“Si las personas alcanzan el éxito en la Organización
la Organización alcanzará el éxito con las personas”
Como Líder, ese éxito depende, ante todo, de ti
Feliz 2010, tan feliz como el esfuerzo que estés dispuesto a hacer y disfrutar para definirlo y conseguirlo.
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lunes
Y después de Navidad...
martes
Caras (si la cara es el espejo del alma...)
Ayer domingo me acosté tarde, era el día final, la noche final de “Las fiestas” del Real Sitio y quise disfrutar de ese “baño de multitudes” tan especial. Como haga cada vez más frecuentemente puse especial cuidado en fijarme en las caras, las expresiones… hasta de escuchar algunos retazos de conversación.
¿A qué viene esto? Me contareis.
Hoy, como es habitual en mí (y los que habéis asistido a mis cursos sobre gestión del tiempo o me conocéis, entendéis perfectamente) me he encaminado a mis reuniones en Madrid en tren y, una vez más, también me he fijado en las caras, las expresiones… hasta en algunos retazos de conversación.
……………………………….......……………….Feria……........…..……..Tren
Caras………………………......………Alegres, divertidas……….Serias, tedio
Mirada…………………………........……..”Buscando”…………….”Esquivas”
Transmiten…………………….....…………Disfrute……………..Resignación
Tono de las conversaciones……………Relajadas……..…….......Crítico
Obviamente estoy hablando de “una media” porque en cualquier situación de la vida hay de todo y, al igual que escuché en la feria una conversación muy crítica y bastante poco razonable sobre alguien, también en el tren, además de la mía, vi otras dos caras sonrientes.
Quizás se podría dar una fácil y obvia respuesta a esta comparación: “es que no se puede comparar una fiesta con ir a trabajar…”
Bueno, los que me conocéis ya sabéis mis opiniones sobre los “esques” y sobre “la obligación” de trabajar.
Pero, más allá de todo esto me surgía una primera reflexión: ¿Qué se puede esperar en cuanto a la “implicación” en su trabajo de todas estas personas, la “calidad” la “productividad”…. ¿Cómo pueden esperarse resultados excelentes de personas con esas expresiones al comienzo del día?
Obviamente no los estoy criticando pero si, indirectamente, a nosotros, los responsables de lo que nos vamos a encontrar “dentro de un ratito” ¿qué hacemos para motivarlos? ¿para “entusiasmarlos”? ¿para que el “ir a trabajar” no sea una “penosa obligación”?
Ahora te propongo un ejercicio. Es posible que no utilices, como yo, el transporte público, sino el coche. Bien, cuando tengas oportunidad mira la cara de tus vecino… ¿qué ves? ¿Hay una gran diferencia respecto a lo que yo he observado en el tren?
Aunque “el aparato de medida distorsione la medición”… ¡Mírate tu mismo al espejo!
Te sugiero ahora responder, lo más honestamente posible, a unas “sencillas” preguntas:
¿Qué es lo que te ha motivado hoy, a tí, para levantarme e ir al trabajo?
¿”Responsabilidad”?
¿”Rutina”?
¿”Obligación”?
¿”Entusiasmo por ir a hacer algo realmente importante”?
¿Cuál es hoy tu propio grado de entusiasmo, de implicación?
¿Hay alguna tarea en tu agenda, para hoy, que “estés deseando”, “impaciente” (no por urgencia, obviamente) por acometer?
…..
¿Qué dice tu cara?
¿Qué va a transmitir mi cara a todos tus colaboradores cuando les mire al llegar al trabajo?
Y después… no puedo dejar de pensar en las caras e imaginar (“recordar”) las caras que veré en el tren esta tarde, cuando regrese a mi casa...
¿Serán capaces los propietarios de esas caras de dirigirse con cariño genuino a sus parejas? ¿a sus hijos? ¿de “implicarse” de verdad en asuntos importantes?...
Quizás es una suposición, un sesgo cognitivo pero me parecen más bien caras de rutina, las caras de alguien que entrará en quejas, en “abulias”, hasta en discusiones, “caras de desconectarse frente a la TV”… Y así, mañana… ¿Cómo serán las caras del tren?
Todos conocemos el fenómeno de la realimentación positiva…
¿Cómo evolucionará la calidad del trabajo, la productividad?....
Si, ya se, en nuestros estudios, en nuestra carrera, en nuestros “masters” nos enseñaron Estrategia, Marketing, Producción, Finanzas, Calidad…. Y somos muy buenos en todo ello pero…. ¿de que sirve todo eso si los que han de ponerlo en práctica son los propietarios de esas caras?
Es verdad, en todos esos estudios no nos enseñaron a hacer que la gente tenga cara de “implicación” de “satisfacción” de “orgullo por lo que están realizando”… Quizás en alguna ocasión nos han hablado de Liderazgo; seguro que a la mayoría os suena Maslow pero… ¿Alguna vez nos hemos puesto, en serio, con las misma seriedad que “un Plan de acción para alcanzar los objetivos” a aplicarlo? ¿qué recordamos exactamente al respecto? Y ¡suele ser tan poco, tan escaso, lo que nos contaron!
Sinceramente creo que como CEO’s, como Directivos, como responsables de los resultados de nuestras empresas y, por tanto, del rendimiento de las personas, no podemos aplazar más nuestra función de Líderes Motivadores y para ello, en muchos casos debemos empezar por nosotros mismos, en el espejo y en nuestros conocimientos (empezara a aprender todo aquello que no nos enseñaron)
No quiero extenderme mucho más pero quizás te sugeriría que, como “Harum Al Rachid” de vez en cuando “te quites el traje de Califa” y “te pongas las ropas del pueblo”, monta en tren, en metro, en autobús, pasea por la calle entre los semáforos y mira las caras de los conductores…. Después, deliberadamente pero, “sin que se note” pasea por las instalaciones de tu empresa y mira la cara de las personas de tus equipos…
Según termines llega al cuarto de baño y mírate al espejo….
¿Te atreves a hacerlo? (de verdad, físicamente, no sólo “el el plano teórico”)
Las personas necesitan trabajar para cumplir sus objetivos personales, pero necesitan estar satisfechas, considerarse parte real de un equipo inmerso en un proyecto importante, sentir que son útiles, que crecen. Como CEO, como Director, tienes la responsabilidad de hacer que sientan eso, que se sientan orgullosos, implicados, satisfechos, felices… no sólo porque merece la pena sino porque… los resultados, la posición competitiva, el futuro de tu Empresa, depende de ello y esa SI es tu responsabilidad.
En esa responsabilidad, si quieres, estaré encantado de ayudarte.
¿A qué viene esto? Me contareis.
Hoy, como es habitual en mí (y los que habéis asistido a mis cursos sobre gestión del tiempo o me conocéis, entendéis perfectamente) me he encaminado a mis reuniones en Madrid en tren y, una vez más, también me he fijado en las caras, las expresiones… hasta en algunos retazos de conversación.
……………………………….......……………….Feria……........…..……..Tren
Caras………………………......………Alegres, divertidas……….Serias, tedio
Mirada…………………………........……..”Buscando”…………….”Esquivas”
Transmiten…………………….....…………Disfrute……………..Resignación
Tono de las conversaciones……………Relajadas……..…….......Crítico
Obviamente estoy hablando de “una media” porque en cualquier situación de la vida hay de todo y, al igual que escuché en la feria una conversación muy crítica y bastante poco razonable sobre alguien, también en el tren, además de la mía, vi otras dos caras sonrientes.
Quizás se podría dar una fácil y obvia respuesta a esta comparación: “es que no se puede comparar una fiesta con ir a trabajar…”
Bueno, los que me conocéis ya sabéis mis opiniones sobre los “esques” y sobre “la obligación” de trabajar.
Pero, más allá de todo esto me surgía una primera reflexión: ¿Qué se puede esperar en cuanto a la “implicación” en su trabajo de todas estas personas, la “calidad” la “productividad”…. ¿Cómo pueden esperarse resultados excelentes de personas con esas expresiones al comienzo del día?
Obviamente no los estoy criticando pero si, indirectamente, a nosotros, los responsables de lo que nos vamos a encontrar “dentro de un ratito” ¿qué hacemos para motivarlos? ¿para “entusiasmarlos”? ¿para que el “ir a trabajar” no sea una “penosa obligación”?
Ahora te propongo un ejercicio. Es posible que no utilices, como yo, el transporte público, sino el coche. Bien, cuando tengas oportunidad mira la cara de tus vecino… ¿qué ves? ¿Hay una gran diferencia respecto a lo que yo he observado en el tren?
Aunque “el aparato de medida distorsione la medición”… ¡Mírate tu mismo al espejo!
Te sugiero ahora responder, lo más honestamente posible, a unas “sencillas” preguntas:
¿Qué es lo que te ha motivado hoy, a tí, para levantarme e ir al trabajo?
¿”Responsabilidad”?
¿”Rutina”?
¿”Obligación”?
¿”Entusiasmo por ir a hacer algo realmente importante”?
¿Cuál es hoy tu propio grado de entusiasmo, de implicación?
¿Hay alguna tarea en tu agenda, para hoy, que “estés deseando”, “impaciente” (no por urgencia, obviamente) por acometer?
…..
¿Qué dice tu cara?
¿Qué va a transmitir mi cara a todos tus colaboradores cuando les mire al llegar al trabajo?
Y después… no puedo dejar de pensar en las caras e imaginar (“recordar”) las caras que veré en el tren esta tarde, cuando regrese a mi casa...
¿Serán capaces los propietarios de esas caras de dirigirse con cariño genuino a sus parejas? ¿a sus hijos? ¿de “implicarse” de verdad en asuntos importantes?...
Quizás es una suposición, un sesgo cognitivo pero me parecen más bien caras de rutina, las caras de alguien que entrará en quejas, en “abulias”, hasta en discusiones, “caras de desconectarse frente a la TV”… Y así, mañana… ¿Cómo serán las caras del tren?
Todos conocemos el fenómeno de la realimentación positiva…
¿Cómo evolucionará la calidad del trabajo, la productividad?....
Si, ya se, en nuestros estudios, en nuestra carrera, en nuestros “masters” nos enseñaron Estrategia, Marketing, Producción, Finanzas, Calidad…. Y somos muy buenos en todo ello pero…. ¿de que sirve todo eso si los que han de ponerlo en práctica son los propietarios de esas caras?
Es verdad, en todos esos estudios no nos enseñaron a hacer que la gente tenga cara de “implicación” de “satisfacción” de “orgullo por lo que están realizando”… Quizás en alguna ocasión nos han hablado de Liderazgo; seguro que a la mayoría os suena Maslow pero… ¿Alguna vez nos hemos puesto, en serio, con las misma seriedad que “un Plan de acción para alcanzar los objetivos” a aplicarlo? ¿qué recordamos exactamente al respecto? Y ¡suele ser tan poco, tan escaso, lo que nos contaron!
Sinceramente creo que como CEO’s, como Directivos, como responsables de los resultados de nuestras empresas y, por tanto, del rendimiento de las personas, no podemos aplazar más nuestra función de Líderes Motivadores y para ello, en muchos casos debemos empezar por nosotros mismos, en el espejo y en nuestros conocimientos (empezara a aprender todo aquello que no nos enseñaron)
No quiero extenderme mucho más pero quizás te sugeriría que, como “Harum Al Rachid” de vez en cuando “te quites el traje de Califa” y “te pongas las ropas del pueblo”, monta en tren, en metro, en autobús, pasea por la calle entre los semáforos y mira las caras de los conductores…. Después, deliberadamente pero, “sin que se note” pasea por las instalaciones de tu empresa y mira la cara de las personas de tus equipos…
Según termines llega al cuarto de baño y mírate al espejo….
¿Te atreves a hacerlo? (de verdad, físicamente, no sólo “el el plano teórico”)
Las personas necesitan trabajar para cumplir sus objetivos personales, pero necesitan estar satisfechas, considerarse parte real de un equipo inmerso en un proyecto importante, sentir que son útiles, que crecen. Como CEO, como Director, tienes la responsabilidad de hacer que sientan eso, que se sientan orgullosos, implicados, satisfechos, felices… no sólo porque merece la pena sino porque… los resultados, la posición competitiva, el futuro de tu Empresa, depende de ello y esa SI es tu responsabilidad.
En esa responsabilidad, si quieres, estaré encantado de ayudarte.
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Gestión de Equipos,
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